El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

Por el encabezado de este aporte, cualquiera podría deducir que voy a hablar de política, pero no, esta vez les quiero comentar de un libro que hace unos meses llegó a mis manos, una publicación de tan solo 45 páginas, pero ha sido unos de las lecturas más amenas que he tenido y lo volví a leer recientemente, se llama Malos y Malditos, de Fernando Savater un filósofo y escritor nacido en San Sebastián, -País Vasco- en 1947 y tiene una vasta obra literaria.

En este libro hace varios análisis cortos de los personajes de algunas obras literarias clásicas, como Frankestein, Sherlok Holmes, El Fantasma de Canterville, Lady Macbeth, El Capitán Nemo, entre otras exponiendo desde la óptica de un lector crítico los roles de los personajes, sus motivos y la consecuencia de sus decisiones y encontrando los patrones comunes de la personalidad de cada uno, los buenos, los malos y los malditos… Algunos cómplices y otros víctimas de sus circunstancias...

¿De qué tratan los libros de aventuras, esos libros que divierten y emocionan, que aumentan las ganas de vivir? Contado de forma muy simple, el argumento básico de la aventura es así: unos personajes buenos tienen que enfrentarse con otros personajes malos y luchar contra ellos. Si ganan los buenos, decimos que la aventura acaba "bien"; pero si vencen los malos, declaramos que el cuento acaba "mal". Y sin embargo...

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. A veces los buenos no son tan buenos como nos los quieren pintar: en ocasiones también hacen daño a otros, aunque sea con las mejores intenciones. Y los malos pueden ser malos de muchas maneras, unas peores y otras bastante soportables. Te confieso que a mí en ocasiones me resultan más simpáticos que los buenos: los comprendo mejor, quizá porque yo sea también malo como ellos. Además, a los malos hay que agradecerles por lo menos una cosa: si no fuera por su aparición, las narraciones resultarían aburridísimas. Una historia en la que todo el mundo es bueno es como una hamburguesa de cartón y sin papas fritas.

El título de este libro dice: "malos" y "malditos". Son dos formas de resultar culpable bastante diferentes. Los verdaderos malos son así porque quieren: podrían ser buenos, pero prefieren fastidiar al prójimo, abusar de los débiles y apoderarse de lo que les gusta sin respetar a nadie. De estos malos de verdad creo que hay bastantes menos de lo que suele creerse. Los malditos, en cambio, abundan mucho más. Llamo "malditos" a los que quisieran ser buenos pero acaban haciendo malos porque los demás no les ayudan, les rechazan o no les entienden. Más que malos, los malditos son buenos con mala suerte. Los malos auténticos se hacen solos; pero a los malditos les hacemos malos entre todos. Aunque no los he contado, creo que en este libro se habla más de malditos que de malos...

También hay una tercera clase de tipos peligrosos, que no son malos ni malditos, a los que podemos llamar "adversarios". El adversario nos amenaza y es preciso luchar contra él, pero no por eso podemos decir que sea malo: sólo es malo para nosotros porque hemos chocado con él. Por ejemplo, un tiburón puede ser nuestro adversario si nos lo encontramos cuando vamos nadando por el mar: el bicho no es malo ni bueno, lo malo es... encontrárselo con hambre.

En el fondo, todos -los malos, los malditos y los adversarios que aparecen en novelas o cuentos- son amigos de los lectores porque contribuyen a que nos divirtamos, a que soñemos y también a que pensemos un poco.

Sin duda es un libro que vale la pena leer, en algunos sitios de Internet puede encontrar la versión electrónica.