El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

Creo que fue en el año de 1993, en una de las ciudades más grandes e importantes del país ocurrió un suceso muy peculiar: Unos delincuentes asaltaron un banco, la policía les pisaba los talones y uno de los asaltantes fue alcanzado por la policía, en su informe destacaron que el delincuente se había suicidado antes de que ser atrapado por el brazo de la ley, lo más extraño del caso es que en el delincuente presentaba dos balazos, uno en cada sien... y el dinero producto del asalto había desaparecido.

Eso fue lo que desató la polémica, ¿Cómo podría alguien suicidarse de dos balazos en las sienes, si sólo traía un arma?, ¿Se dio uno y luego otro?... hasta que en un diario apareció una caricatura de Boggie el Aceitoso, invención del argentino Roberto Fontanarrosa; quien se convirtió en la figura del suicidador, quien daba muerte al asaltante antes de que la policía lo atrapara, ya que las autoridades jamás pensaron que la sacrosanta policía fuera capaz de eso...

Recuerdo eso, porque en este mes sale en México la película de Boogie el Aceitoso, se trata de un Matón cruel, despiadado; irónicamente sale en este mes, Marzo, cuando en nuestro querido estado de Guerrero está secuestrado por una feroz guerra entre bandas de criminales, y el fin de semana se contaron más de 40 muertos... De todas maneras les dejo el trailer de la película de Boogie en aceitoso:



El tipo me dio miedo, abrí la puerta para salir a la tienda y que lo veo parado a unos dos metros, y me empezó a hablar con acento norteño, enseñándome una credencial de un centro de rehabilitación del estado de Chihuahua, la tarjeta no tenía ningún tipo de seguridad ni de creatividad, la podían haber hecho en cualquier cybercafé por alguien corto de imaginacion. Tenía los brazos llenos de tatuajes por arriba de la camiseta salían unos picos de algún tatuaje que tenía en el pecho, el tipo era calvo.

Me habló con un acento norteño que sonaba fingido, me dijo que venían de un centro de reabilitación de drogadictos en “Shihuahua” y andaban vendiendo unos sobresitos de especias, por sólo diez pesitos, le dije que no... y con su acento norteño me pidió una moneditas, les di unas cuantas... un poco asombrado y vi que se fue a la siguiente casa, ya no fui a la tienda vi que venían otros tipos como él, mejor cerré la puerta...