El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

Después de descansar algunos días, de asolearme en una playa desierta frente al Océano Pacífico, de no ver gente por algunos días (aparte de mi familia), creo que estoy listo para volver a mis actividades habituales, de sumergirme de nuevo en horarios de trabajo extensos, de desvelos y todo lo que conlleva el ser este humilde, además de exponer mis observaciones y reflexiones en este espacio que ustedes amigos y visitantes hacen el favor de leer y de comentar.

Hoy amanecimos en un nuevo año, en el que es difícil no traer a la memoria dos sucesos muy trascendentes en la historia nacional, el bicentenario del inicio de la guerra de independencia de nuestro país y el centenario del inicio de otro movimiento social que mal llaman Revolución Mexicana, y los malos augurios piensan que las condiciones sociales y económicas son ideales para que pueda iniciar un movimiento parecido, pues algunos piensan que la historia es cíclica y decimal.

Este año también traigo a la memoria un hecho trascendente en mi historia personal, pues se cumplen diez años, en el que me vi en la disyuntiva de vivir o dejar que una grave enfermedad se siguiera diseminando en mi organismo. La decisión de vivir consistió en una riesgosa cirugía y una convalecencia muy larga y llena de complicaciones y secuelas, pero que nunca me arrepentí de haberme decidido, actualmente mi calidad de vida es relativamente buena.

Y bien, pues prometí regresar en este día para empezar con otro ciclo de aportaciones en este espacio, espero que me acompañen... Bienvenidos, bienvenidas.