Hacía frío cada vez que los vientos del norte llegaban, uno tenía que abrigarse bien, los muebles y las estructuras metálicas quemaban de lo frío que estaban y no se diga la taza del baño, una lluvia fina y pertinaz se hacía presente y la gente no salía a la calle a menos que fuera muy necesario.
Eso era lo que viví en la época invernal durante mi estancia de un poco más de dos años en una populosa ciudad del norte de México, Monterrey, me acuerdo de ello en estos días por que un frente frío nos ha llegado hasta acá en la costa sur de México, algo sumamente extraño, donde estamos acostumbrados al fuerte sol del trópico y el calor rondando los 30 grados centígrados o más.
Algo raro está pasando con el clima, pues no recuerdo haber sentido tanto frío por estas latitudes, pero los tiempos están cambiando y esperemos que la gente tome conciencia al ver estos fenómenos meteorológicos de la importancia de cuidar el medio ambiente, ya que una leve alteración del clima, puede significar enormes pérdidas económicas en la agricultura.
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