El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

En los años 80's escuché una canción del grupo español Olé Olé que se llama “Lili Marlén” me llamó la atención porque alguien comentó que era una canción de la segunda guerra, posteriormente vi la película “Los juicios de Nuremberg” y escuché la tonadita de la canción y me despertó más el interés. No fue sino hasta 1996 cuando en una revista de las que solía comprar me encontré con la historia de esta canción y se me hizo fascinante. Anoche tomé una revista al azar y me topé de nuevo con la historia, me fui a Youtube y estuve disfrutando de diferentes versiones de esta canción que significó tanto para muchos hombres que estaban invulucrados en la más cruenta guerra que ha tenido la humanidad. El artículo era firmado por Charles Smith, quien cuenta esta historia en primera persona.
Esta es pues la historia de Lili Marlene, la novia de todos los soldados; una melodía que, les aseguro, los seguirá por mucho tiempo.


Era de noche en le desierto norafricano, y nuestros tanques estaban dispuestos en círculos para resguardarlos. Algunos de mis compañeros de batallón escuchaban el radio. Me acerqué a ellos, y uno me hizo una seña para indicarme que guardara silencio.
Del aparato salió un toque de corneta, y luego una tierna y sensual voz de mujer comenzó a cantar en alemán la melodía más pegajosa que yo había esuchado en mi vida.
Ni yo, ni la mayoría de mis compañeros entendíamos la letra, pues no éramos el Afrikakorpus alemán, sino el Octavo Ejército Británico (las “Ratas del Desierto), pero aquella voz misteriosa nos llegó en lo más hondo del alma y nos cautivó.
A poca distancia de ahí, unos soldados alemanes escuchaban la misma canción, sintiendo, como nosotros, soledad y añoranza. Corría la primavera de 1942. Ambos bandos estábamos lejos del hogar, y ambos nos enamoramos de la chica de la canción, como lo hicieron millones de soldados de casi todas las nacionalidades, que todavía hoy le cantan. Su nombre era Lili Marlene.
¿Quien era Lili, y como trascendió fronteras, idiomas y generaciones para convertirse en la chica soñada por todo soldado? Su historia comienza en 1915, a principios de la Primera Guerra Mundial.
Una noche en abril, en Berlín, Hans Leip, joven cadete del Ejército alemán y poeta en ciernes, hacía guardia ante una barraca de fusileros. En la acera de enfrente, una niebla espectral se arremolinaba a la luz del farol.
Leip acababa de estar en los brazos de una linda chica apodada Lili, y seguía pensando con embeleso en ella cuando en la niebla vio aparecer a Marleen, coqueta beldad de ojos verdes a la que había conocido en una galería de arte. Se había enamorado de ella a primera vista.
Marleen iba de camino aun hospital de las cercanías para atender a los soldados heridos. Saludó a Leip de lejos en el preciso instante en que el sargento de la guardia se acercaba a la reja. Sin poder contestarle, Leip tuvo que conformarse con mirarla, hasta perderla de vista en la niebla.
Esa noche soñó con Lili y con Marleen, y el sueño le inspiró un poema en el que ambos nombres se funden en una sola chica. Lo llamó Canción de un joven centinela.
El poema habla de un soldado que se despide se su novia, Lili Marleen, a las puertas de su barraca, a la luz de un farol. Entonces un toque de corneta lo llama a filas; el ansía quedarse con Lili, pero el segundo toque lo obliga a partir. Al hacerlo el soldado pregunta: “Si algo me pasa, ¿vendrá otro hombre a verte bajo el farol, o volverá mi espíritu a besarte como antes, Lili Marleen?”.
Enviado al frente ruso, Leip no volvió a ver ni a Lili ni a Marleen. Unos 20 años después, incluyó la Canción de un joven centinela en una antología de sus poemas. El compositor berlinés Norbert Schultze dio con ella, le puso música, llamó a la pieza Lili Maleen y se la ofreció al tenor Jan Bayern, quien la rechazó por considerarla “simplona”.
Schultze se la dio entonces a una cantante de cabaret llamada Lale Andersen, escultural rubia cuya voz cautivadora y sensual iba bien con la melancolía de la canción, y que en 1939 fue grabada por la Compañía Electrola. Para entonces había estallado la Segunda Guerra Mundial y sólo se vendieron 700 copias del diso, cada una de las cuales vale unos 300 dólares hoy en día.
La canción permaneció en el olvido durante dos años. Luego el Ejército alemán ocupó Yogoslavia e inauguró Radio Belgrado para transmitir música a sus tropas desplegadas en los Balcanes y en el norte de África. El director de la estación inició una búsqueda de discos y, en la bodega de Radio Viena, un soldado halló una polvorienta colección que incluía la grabación de la Andersen. La primera emisión se hizo la noche del 18 de agosto de 1941.
Mi futuro cuñado, a la sazón oficial de tanque del Afrikakorpus, oyó la canción y, según me contó años después, quedó fascinado. Lo mismo le ocurrió a miles de soldados, y Radio Belgrado recibió un aluvión de solicitudes de repetición.
El general Edwin Rommel, comandante del Afrikakorpus, comprendió sagazmente que la canción podría servir para animar a sus hombres, y mandó que la transmitieran todas las noches. Desde entonces Lili Marleen cerró diariamente la programación de Radio Belgrado a las 9:55 de la noche, y ejerció su embrujo casi hasta el fin de la guerra.
En su libro The Great Lili (“La gran Lili”), Carlton Jackson cuenta que el ministro de propaganda Nazi, Joseph Goebbles, detestaba la canción. Él prefería los himnos ampulosos e inspiradores como Bomben auf Engelland (“Bombas sobre Ingleterra”) y ordenó que se destruyera la matriz de la grabación de Lale Andersen. Cuando, en enero de 1943, la toma de Stalingrado costó la vida de 300,000 soldados alemanes, Goebbles prohibió la canción diciendo que “en sus compases fluye una danza de muerte”.
No obstante, sin que el ministro lo supiera, se había mandado una segunda matriz a Suiza, país neutral, y tres días después de la prohibición Lili volvió al aire.
Enfurecido de no poder silenciar la canción, Goebbles arremetió contra la cantante: la sometió a vigilancia y esparció el rumor de que simpatizaba con los judíos. Lale Andersen tenía, en efecto, amigos judíos y a uno de ellos, que vivía en Suiza, le envió cartas diciéndole que ansiaba salir de alemania.
En Italia, tras una gira de conciertos para los soldados, Lale decidió huír a Suiza en tren, pero en uns estación de Milán la aprehendieron dos agentes de la Gestapo. En Berlín, un oficial nazi reveló las copias de unas cartas suyas que se habían interceptado, la acusaron de espionaje, la pusieron bajo arresto domiciliario y la amenazaron con enviarla a un campo de concentración.
El servicio de espionaje británico averiguó lo ocurrido y la BBC radió la noticia de que los nazis habían encerrado a la célebre cantante en un campo de concentración, lo que quizá haya contribuído a salvarla. Al parecer, la Gestapo perdió interés en ella y Lale huyó discretamente a casa de sus abuelos, en una isla del Mar del Norte, donde se quedó hasta el fin de la guerra.
Como escribió una vez el novelista John Steinbeck, “Hay canciones que saltan fronteras”. Así ocurrió con Lili, que fue adoptada por los británicos que combatían a Rommel en el desierto. Sin embargo, como a Goebbles, al alto británico le disgustaba la canción: no era correcto que sus hombres marcharan al son de esa música y menos aún si estaba cantada en alemán.
Carton Jackson cuenta que unos soldados del Octavo Ejército que, de vuenta en Inglaterra, se pusieron a cantar Lili Marleen una noche en una taberna. El editor de música J.J. Phillips, asiduo del establecimiento, les advirtió que si la policía del lugar los oía, los creería espías alemanes.
– Si tanto te preocupa – replicó uno – ¿porqué no nos escribes una letra en inglés?.
Phillips aceptó el reto y, con ayuda del compositor Tommie Connor creó My Lily of the Lampligth (“Mi Lili del farol”), en la que Marlén pasó a ser Marlene y desaparecieron la niebla y el espíritu que vuelve de la tumba para besarla. La nueva Lili era la muchacha que aguarda con nostalgia el regreso de su amado del frente de batalla.



Recuerdo, mi amor, como me esperabas
al pie del farol, ante la barraca.
Allí dijiste con ternura que me amabas
y que siempre serías
mi Lili del farol,
mi Lili Marlene.

La pegajosa balada expresaba los temores del soldado dejos del hogar y sus añoranzas para volver a los brazos de su amada, fue un éxito inmediato. Edith Piaf la cantó a los soldados franceses, y Marlene Dietrich a los norteamericanos. El Quinto Ejército Estadounidense la entonó al entrar en Florencia.
Se han compuesto adaptaciones del poema de Leip en más de 40 idiomas. La versión italiana dice “Dame una rosa y apriétala contra mi pecho”, y la francesa “En la noche oscura, nuestros cuerpos enlazados”. Los soldados rusos, que les oyeron la canción a los prisioneros alemanes, hicieron una versión aún más atrevida, pero se les prohibió cantarla.
Los soldados estadounidenses no se quedaron atrás. Después de la guerra, algunos la parodiaban así:

En el andén los norteamericanos
tienen cigarrillos y mucho chocolate.
¡Qué maravilloso!, ¡Qué bueno!
Veinte marcos por 5 minutos
¿Cuanto, Lili Marlene?.

Con el tiempo, la versión original de Lilí Marlene ha aparecido en un sinfín de películas y documentales. En Judgement at Nuremberg (“Juicio de Nuremberg”), filmada en 1961, la tonada se oye en una taberna mientras la Dietrich y Spencer Tracy recorren las ruinas de la ciudad.
¿Porqué llegó esta canción a tantos corazones?. La respuesta de Lale Andersen fue “Acaso puede el viento explicar por qué se convierte en tormenta?”. Lili Marlene siempre representó un remanso de ternura enmedio del brutal y horrendo fragor de la guerra. Por eso pertenece a todas las naciones.


Hace unos años visité un pueblo de Oaxaca, un pueblo pequeño en la sierra y me llamó la atención por la limpieza que se notaba en todos lados y sobre todo la ausencia de animales en las calles o en la carretera, cosa que contrasta con la situación que vivimos en nuestra región, donde es común ver animales como cerdos o cuches, deambulando hasta en el centro de las poblaciones. Una persona me confió en ese pueblo que detienen a los animales que anden sueltos: burros, cerdos, perros, caballos, vacas y los tienen en la comisaría hasta que el dueño se presenta y tiene que pagar una multa para poder llevarse su animal, si no se presenta lo citan. Si no asiste a la cita lo meten preso. En caso de que reincide dejando sus animales a la deriva, lo vuelven a meter preso y la multa es más fuerte.

En estos días he visto dos noticias ambas de Marquelia, relacionadas con este asunto: en la primera una manada de cerdos tiene enfrentadas a dos hermanas, porque una que es la dueña los mantiene sueltos y le hicieron daño en la propiedad de la segunda.

En otra noticia una persona que viajaba en su camioneta se estrelló con una vaca que de pronto le salió en la carretera, el dueño de la vaca no quiere reparar los daños.

Lo mismo pasa en Ometepec, en las colonias de la periferia andan muchos marranos que se crían en la calle, pero no son salvajes, sino que tienen sus propietarios que únicamente los buscan cuando los van a vender, se crían en las calles o haciendo daños en casas de los vecinos que no están muy seguras. En un terreno baldío que está en esta misma colonia, una marrana dio a luz, sin que ninguno supiera de sus propietarios, los cerditos crecieron y siguen andando en las calles, alguien dijo que son propiedad de una señora de otra colonia.

Y así se vive en esta ciudad, en el centro no hay tantos animales deambulando por el intenso tráfico, porque ni las autoridades municipales, ni las sanitarias hacen algo al respecto, mientras los ciudadanos tienen que fijarse bien donde pisan.

La noticia sonó fuerte, es que apareció en El Faro de la Costa Chica, por mucho el medio de mayor circulación en la región, y unos días después me di cuenta que la noticia seguía en el aire, literalmente hablando, pues vino uno de mis sobrinos y me dijo que me iba a enviar un video vía bluetooth, cuando se terminó de pasar el video me di cuenta que era el mismo que yo había subido unos días antes a Youtube, y el mismo que apareció en la página del faro; el mismo que grabó unos de mis vecinos mientras estaba el partido de fútbol México – Estados Unidos de fondo, de ya hoy famosisimas empanadas con gusanos de Super Che.

Después de que ese incidente se hizo público, muchas personas de la región que habían tenido experiencias similares en esa tienda se comunicaron con la redacción de El Faro, así como varias opiniones favorables o desfavorables acerca de la tienda.

Una de las opiniones que se pusieron en el libro de visitas del Faro on line, llamaba a los denunciantes ignorantes, vean nomás:

“no sean ignorantes, super che es una tienda que le viene a dar a ometepec mucho valor en todos los sentidos, eso de q hay cosas descompuestas pasa donde quiera, entonces no sean ignorantes y tranquilos el q no quiera ir a super che que no vaya y punto, hay cosas peores como la clinica de la doctora dominguez que ese si es un suicidio y nadie hace nada al respecto”

Bueno, pues parece que esta persona está dispuesta a tragarse las empanadas con gusanos, con tal de que la tienda siga aquí en la ciudad, así como la carne descompuesta o el pollo apestoso. Quiero pensar que esta persona trabaja en la tienda o tiene familiares trabajando ahí para defenderla de ese modo. Yo como ciudadano de Ometepec y como consumidor con un poder adquisitivo mediano, me da igual si esa tienda sigue o no, por mi que se vaya si no puede dar un servicio de calidad y que venga otra que esté a la altura de lo que los consumidores necesitan.

En un taxi escuché otra plática similar, el chofer que tiene a un familiar trabajando en la tienda (así lo expresó), entró a la defensiva cuando dos señoras comentaban de estos lamentables sucesos, dijo que El Faro es un medio amarillista por andar publicando esas noticias, en ese momento empezó la discusión del taxista con las dos señoras, una de ellas defendiendo al interdiario dijo: “está bien que se sepa para que la gente de fije que va a comprar y que el periódico nomás publica las denuncias que hace la gente”, y esta siguió enlistando un rosario de quejas que se han sabido de la tienda: precios más altos en caja que los que marcan los productos en anaquel, carne de mala calidad, pollo igual, el área de panadería llena de moscas, etc... La otra señora remató diciendo “¿entonces usted se comería las empanadas con gusanos?”, el taxista ya no dijo nada. Creo que nadie se las comería, mi vecino jura que jamás comprará nada ahí después de morder una empanada con gusanos.

Un amigo me dijo.. "fuiste el alma de la fiesta, aún cuando estuviste ausente", y hasta salió publicado en la edición de El Faro de la Costa Chica de la edición del viernes, recibí elogios por mi trabajo de parte del director de la editorial (algo extraño, pues únicamente he recibido reclamos). Y ahora si realmente no pude estar en la fiesta, sentí algo de culpabilidad, pero cuando me invitaron (un día antes, por la noche), ya había hecho compromisos de trabajo para el día siguiente.

Y aún sigo lleno de trabajo, y si no es mucho, pero muy entretenido. ¿Qué clase de parafílico quiere unos patos enamorados; unas rebanadas de sandía con patas y sonriendo; unas piñas con ojos y manos y zapatos; y por si fuera poco: unas uvas con ojos...? ...esto es muy, pero muy entretenido.

Los últimos años los mexicanos hemos estado viendo muy de cerca balaceras, gente ejecutada, enfrentamientos entre policías y delincuentes, el ejército en las calles, muertos que fueron previamente torturados, cadáveres mutilados, y muchas cosas muy desagradables cada vez más cerca de nosotros. Todo indica que la descomposición social se ha estado acelerando en los años recientes y la mayoría vivimos en la zozobra sobre nuestro futuro, que parece nada prometedor entre guerras abiertamente declaradas entre los cárteles de la droga, o una guerra del gobierno contra los cárteles de narcotráfico, que aunque no lo parezca: la vamos ganando.

El día de ayer fue ejecutado un prominente político guerrerense, una persona que había hecho su fortuna y su carrera dentro del ámbito de la política de Guerrero, actualmente un diputado del congreso local del estado y uno de los favoritos para suceder al gobernador en turno. El tema de la ejecución del diputado, dejó opacada a la nota de otras tres ejecuciones que de una forma grotesca, fueros descuartizados.

La noticia caló hondo, sobre todo en la clase política, porque, creo sin dudar, que muchos de ellos sentían que las ejecuciones y los ajustes de cuentas estaban sólo reservadas para la gleba, para la chusma, ellos se creían intocables e inalcanzables por las balas, hasta que a alguien le sucedió...

Como que la población se está acostumbrando a recibir noticias de ese tipo, para muchos, es sólo otro muerto en un país donde la vida no vale nada.

Una de las canciones que sin duda reflejan el sentir de mucha gente, es una canción de Mecano , que grabó en los últimos años del siglo pasado y habla, de lo difícil que es entender las razones por las que alguien mata.. aquí se las dejo.

(J. M. Cano)

Otro muerto, otro muerto
Qué más da
Si está muerto, que lo entierren y ya está
Otro muerto, pero no es sin ton ni son
De momento se acabó la discusión

Yo no sé, ni quiero
De las razones
Que dan derecho a matar
Pero deben serlo
Porque el que muere
No vive más, no vive más

Otro muerto, pero qué bonitos son
Calladitos, sin querer llevar razón
Otro muerto, pero tiene su porqué
Algo ha hecho y si no pregúntale

Yo no sé, ni quiero
De las razones que dan derecho a matar
Pero deben serlo
Porque el que muere
No vive más, no vive más

Yo no sé, ni quiero
De las razones
Que dan derecho a matar
Deben ser la hostia
Porque el que muere
No vive más, no vive más

Sin duda, los mejores, si no los mejores, los más cercanos amigos se tienen en los tiempos de la escuela, en la época en la que nuestra mente está predispuesta para aprender cosas que nos serán útiles en el futuro, y el mismo futuro y las obligaciones de ser adulto quedan lejanos aún, según nuestra percepción de ese momento.

Es por eso que con los amigos se juega, se bromea, un poco para liberar las tensiones que causan las responsabilidades escolares, así como para gastar las energías, propias de la edad, y es por eso que se da tal cercanía con los amigos. Un amigo me envió este video, donde claramente se demuestran estas actitudes, propias de los adolescentes y que muchos ya entrados en su tercera década, quisiéramos volver a vivir, vean el video:



El quería disfrutar el partido de fútbol entre México y Estados Unidos, así que fue al Súper Che para comprar botanas o algunas cosas para comer durante el partido. Vio las empanadas que estaban en oferta a 3 por el precio de 2 y como tenían buena apariencia pues se llevó algunas.

La sorpresa fue cuando le dio la primera mordida a una y vio que algo se movía, que la abre y vio un montón de gusanos, dentro de la empanada, que contenían carne y algunas verduras. Le tomó un video y me los pasó para hacerle difusión, mientras de fondo de escuchaba el partido que pensaba disfrutar el trababa de quitarse la desagradable sensación de haber mordido una empanada descompuesta.

Había escuchado algunas conversaciones sobre la mala calidad de algunos productos en esa tienda, sobre todo las carnes y el pollo, y es que la conservación que les dan aquí en caluroso trópico donde se encuentra Ometepec la refrigeración de los exhibidores es la misma que utilizan en la Ciudad de México, donde el clima es diferente, amén del tiempo que tienen los productos en exhibición, las dichosas empanadas con gusanos, pueden tener una semana o mas...

Afortunadamente, y para quitarse el mal sabor de los gusanitos, México ganó. Y bueno, para hacerle más promoción a la tienda y sobre todo las empanadas, pues aquí les dejo el video que subí a YouTube


Bueno pues, me voy de nuevo a la Ciudad de México, así que los que piensan que el Club de los Humildes está de flojera absoluta, lo van a seguir considerando más aún, ya que es común que cuando me doy mis escapadas, se me acumula el trabajo y no me deja tiempo ni ideas, hasta desactiva mi sistema de observación.

Así que los dejo con el Club Radio y con mis pececitos... un poco más abajo... seguimos en contacto.

Creo que uno de los principales propósitos de la vida es pasarla bien, cosa que se torna difícil si uno está lleno de compromisos de trabajos y que es indispensable mantenerlos, pues de ello depende vivir, y en mi caso, el mantenimiento de mi salud que se lleva un buen porcentaje de mis ingresos. Así que se cae en una especie de círculo vicioso en el que es menester mantener algo para sostener otras cuestiones que son indispensables para el mantenimiento de la primera... Posiblemente iba con eso en mente cuando llegué a Marquelia, alrededor de las 6 de la tarde, predisponiéndome a trabajar hasta muy entrada la madrugada y dormir hasta tarde el día siguiente, levantarme y seguir trabajando en casa, aquí en Ometepec.

Me bajé del transporte y caminé algunas cuadras, y al doblar una esquina lo vi, era un tipo profundamente dormido en una banqueta, lo más seguro que bajo el efecto de bebidas alcohólicas, ahí aún con la resolana por el día bastante soleado, sin nubes, con la ausencia de las lluvias desde hace casi un mes y con la presencia de la “canícula” (un periodo de calor insoportable durante el verano), pero eso poco importaba para él, pues estaba perdido en su viaje etílico, sin las penas cotidianas y con los problemas que causa el vivir desconectados, por el momento. La gente pasaba por la calle y lo veían con algo de sorna, y algunos se compadecían.

Si por un momento lo envidié... deseché al instante la idea, pues a pesar de las vicisitudes que me tocan vivir mi existencia es gratificante en muchos sentidos, por mi familia, mi trabajo, las personas que conozco y hasta por mi ciudad, que al igual que yo poco a poco va cambiando su apariencia, su rostro... y si alguien es feliz dormido en las banquetas, que bueno, el chiste de vivir es pasarla bien.


“Aqui tienes las llaves de mi alma, puedes entrar a la hora que tu quieras...”

Vicente Fernández



Ha sido el mismo proceso desde que inició el año dos mil para acá, tengo que viajar a la Ciudad de México, con previa cita desde luego, primero me tienen que hacer unos largos, minuciosos y sobre todo dolorosos estudios, los cuales siempre cumplo al pie de la letra, siempre tomando todo de la forma más optimista posible ya que se trata de mi vida, de mi salud. Luego tengo que ver a los especialistas para que analicen mi estado de salud y me ajusten el tratamiento.

Uno de los procesos consiste en tomarme una serie de muestras de sangre, primero en ayunas, luego me tengo que tomar cierto reactivo y luego me siguen tomando más muestras cada media hora, por dos horas, así que veo que llenan mas de dos decenas de tubitos. Para que no estén pinchando cada media hora... las enfermeras encargadas de tomar las muestras ponen una especie de llavecita, para cuando se llegue el tiempo, nomás le abren y llenan los recipientes.

Esta vez, furtivamente le tomé una foto al dichoso artilugio, mientras estaba pensando en una canción de Vicente Fernández... “Aqui tienes las llaves de mi alma puedes entrar a la hora que tu quieras”...