El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

Lo conozco desde hace mucho tiempo, un profesor que ama su profesión, es querido por sus alumnos, amable en su trato y con una voz tranquila, pausada y un ligero acento chilango, es una persona muy conocida en la ciudad de Ometepec. Lo recuerdo con sus tres hijos, todos gorditos como unos clones de él, su esposa la doctora María de los Ángeles Miranda es muy reconocida como catedrática y ejerciendo su profesión de medicina.

El profesor Héctor Cruz Mosqueda fue detenido el 8 de Diciembre de 2006 por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), literalmente “levantado” al salir de su trabajo en una escuela del poblado de Milpillas donde laboraba y llevado hasta las oficinas centrales de la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (Siedo) en la ciudad de México.

Desde entonces la familia Cruz Miranda ha andado literalmente en un vía crucis, sus compañeros maestros, sus alumnos, padres de familia y muchas personas más han realizado varias y nutridas marchas de apoyo en Ometepec, pero ninguna prueba o testimonio a su favor han sido suficientes para convencer a las autoridades de su inocencia, que según declaraciones de la doctora Miranda, su esposa, se han presentado oportunamente.

Y este no es un caso asilado, la procuración e impartición de justicia en nuestro país son totalmente disfuncionales, no existen si no se tiene el dinero suficiente para comprarla, las resoluciones de los jueces obedecen a la voz del dinero, pues no se puede esperar menos de alguien que gobierna “haiga sido, como haiga sido”, ellos se preocupan más por llenar sus bolsillos que por hacer su trabajo.

Es difícil describir la exhasperación, la impotencia y el enojo que causan situaciones como esta: inocentes que llevan años encarcelados y los delincuentes comiendo con jueces, presidentes, diputados, gobernadores, jerarcas del clero, y puede que hasta con el presidente del país, haciendo planes de negocios, importándoles un bledo sus obligaciones para con quien deber dar cuenta: el pueblo.

Mientras tanto al profesor Héctor Cruz Mosqueda lo sentenciaron a 44 años de prisión acusado de secuestro, cuando infinidad de testimonios y de evidencias desmienten estas acusaciones, pero eso, ¿a quién le importa?... Malditos jueces, malditos policías, maldito sistema...