El Club de los Humildes

...sin pretensiones.

Cuando era un niño me gustaba mucho ir a la feria de Semana Santa, me gustaban los puestos, los juegos, mis padres sólo me dejaban subirme a un sólo juego así que tenía que pensar muy bien a cual sería, pero para mi era lo máximo, pasear de la mano de mi papá e ir admirando las maravillas que exponían y la cena que era en algún puesto de comidas de la feria como de tacos, sopes, enchiladas, que sabían diferente, sabían a fiesta.

En estos días al ver la fiesta desde otra óptica, desde el punto de vista de los organizadores veo que es la organización de ella es un entramado de intereses, favoritismos y egos inflados, que se manifiestan en los distintos actores que intervienen en la organización y el el funcionamiento de este importante evento, la celebración más grande de esta ciudad, en la que la vida cotidiana se ve alterada por un movimiento frenético de visitantes, mercancías, espacios para vender en medio de la avenida principal, comerciantes foráneos y raterillos de poca monta en medio de las multitudes.

En este año con el cambio de partido en el poder, por primera vez esta bella ciudad está gobernada por el PRD, cuya principal peculiaridad es que tienen un pleitazo entre los miembros del ayuntamiento y entre el presidente y los organizadores originales de la Exposición Ganadera que se hace paralelamente a la feria del centro, que ha trastocado en parte a esta celebración, muchos piensan que este año será una fiesta muy parca, hecha a las carreras con organizadores nombrados por consenso a última hora.

Por todas estas cosas y también por los efectos de crecer, la fiesta ya no sabe igual, ya no me gusta salir a ver los puestos de chucherías que ponen en el centro, tampoco me gustan los juegos mecánicos, me mareo, y cada vez que veo algo en la Expo, me pregunto que tanta intriga habrá detrás de esa o de cualquier actividad.

Mientras tanto espero que disfruten los paseos, los juegos, la comida y en fin todo los eventos que se logren hacer en este festejo de Semana Santa, con un profundo sentido religioso, pero vacaciones en fin.